Censura criminal

Imagen referencial

Las libertades de movimiento, asamblea, expresión, opinión, información o prensa se han visto limitadas o afectadas. Muchos están denunciando a sus gobiernos e instituciones por una gestión, por decisiones políticas o por la limitación de derechos y libertades fundamentales.

El virus SARS-CoV-2, causa la Covid-19, enfermedad conocida más frecuentemente como coronavirus. Mucho se ha escrito y debatido sobre el virus, la enfermedad y sus causas. A mí me interesan particularmente las consecuencias sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales, especialmente en el ámbito internacional y más concretamente en la Organización de las Naciones Unidas y en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra.

Pudieran parecer instituciones lejanas, pero no nos debemos dejar engañar. Los informes allí presentados, las decisiones tomadas en Ginebra y los debates en esas salas de principios del siglo XX nos afectan. Nos afectan a todos y mucho más de lo que pensamos. Tienen implicaciones en nuestras actividades diarias, en cómo podemos vivir nuestros valores y principios e incluso en tantas y tantas “exposiciones de motivos” de las leyes nacionales que anteceden esas decenas de leyes en los boletines oficiales. No debe caber ninguna duda de que las organizaciones internacionales tienen una gran influencia en la política regional o nacional.

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Como es lógico, en todas las organizaciones internacionales se ha tratado el tema del coronavirus y se han hecho informes o sesiones especiales debatiendo sobre cómo estaba afectando no sólo a la salud sino también al mercado laboral, al comercio internacional, a la economía y a libertades y derechos fundamentales. Las libertades de movimiento, asamblea, expresión, opinión, información o prensa se han visto limitadas o afectadas. Lamentablemente, en algunos casos cercenadas o directamente pisoteadas desde el gobierno u organismos gubernamentales. Estas limitaciones deben seguir un procedimiento establecido en los tratados y convenios internacionales firmados por cada país así como los pactos internacionales, principalmente el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

Para quien quiera leer un informe en inglés sobre la suspensión de ciertos derechos fundamentales en casos de situaciones excepcionales, como sería el caso de la pandemia por la Covid-19, puede leer a Richardson & Devine con los que concuerdo en que “los estados deben mantener los derechos humanos a la vanguardia mientras continúan respondiendo a la crisis de salud global causada por la COVID-19. Es primordial que los estados mantengan el respeto por el sistema legal internacional en su conjunto y las personas protegidas por él”. (Eric Richardson & Colleen Devine, Emergencies End Eventually: How to Better Analyze Human Rights Restrictions Sparked by the COVID-19 Pandemic Under the International Covenant on Civil and Political Rights, 42 MICH. J. INT’L L.).

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Además de analizar la legislación internacional no nos debemos olvidar del debido respeto y seguimiento de la legislación interna, habitualmente mediante la Constitución, que cada país se haya dado.

Es muy positivo que las organizaciones internacionales lleven una línea de denuncia contra actitudes totalitarias en el mundo y que parte de los expertos internacionales esté criticando a ciertos países que no han respetado ni derechos humanos ni libertades fundamentales. No podemos olvidar que la libertad de expresión está reconocida internacionalmente como un derecho fundamental y un componente básico de una sociedad democrática.

Quiero resaltar el informe del Relator Especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, David Kaye. Este informe contiene párrafos excelentes que bien podrían utilizarse en universidades, escuelas de periodismo, instituciones políticas o incluso en tribunales y juzgados cuando deban decidir sobre la actuación de algunos gobiernos durante la pandemia y la forma en la que han limitado las libertades fundamentales y los derechos humanos.

David Kaye indica que hay dos caminos para afrontar el futuro. El primero reconoce la necesidad de cooperación y coordinación internacionales, evita la censura y fomenta el acceso a la información al tiempo que sólo utiliza las restricciones cumpliendo los principios de legalidad, necesidad y proporcionalidad.

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El segundo camino, “es el del oportunismo en un momento de distracción y perturbación humana generalizadas, de consolidación del poder autoritario y uso desproporcionado de las facultades ejecutivas, y de políticas económicas que pueden aumentar la desigualdad y la pobreza, así como las violaciones de los derechos humanos”. En este camino “la pandemia es también una crisis de la libertad de expresión: provocada por causas naturales, sin duda, pero favorecida por unas políticas informativas que han debilitado las infraestructuras de alerta y notificación. Las personas y sus comunidades no pueden, sin embargo, protegerse de las enfermedades cuando se les niega información, cuando han perdido la confianza en las fuentes de información y cuando la propaganda y la desinformación dominan las declaraciones de las autoridades públicas”.

Es obvio que, ante malas políticas, pésima gestión y limitaciones de derechos humanos y libertades fundamentales caben dos alternativas: el borreguismo y seguimiento ciego de los gobernantes, las instituciones y los medios afines al gobierno o la reflexión, la inconformidad y la necesaria defensa de los derechos propios y ajenos.

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De la misma manera, si la información es variable -y su variabilidad depende de factores exógenos a la salud y con un contenido político- los ciudadanos pierden confianza en las autoridades. Hemos visto que no pocos han aumentado su desconfianza en organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud al considerar que podría haber informado mejor y de forma más transparente y gestionado mejor la pandemia.

Como conclusión, si quienes deben gobernar cercenan libertades y derechos fundamentales para evitar críticas hacia su gestión o para aumentar su poder la consecuencia inmediata es la pérdida de la confianza, el tener la sensación de estar siendo manipulados y el buscar la defensa de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Muchos están denunciando ante organismos internacionales o judiciales a sus gobiernos e instituciones por una gestión, por decisiones políticas o por la limitación de derechos y libertades fundamentales. Otros están expresando su frustración y proponiendo alternativas en redes sociales, medios de comunicación o incluso en los parlamentos. La clave es que se pondere y juzgue si quienes han restringido las libertades y derechos lo han hecho con el único y loable objetivo de evitar contagios y muertes por la Covid-19 siguiendo los principios de legalidad, necesidad, proporcionalidad y temporalidad. Lo contrario es denunciable y se debe juzgar por los juzgados y tribunales. La última instancia y la que penalizará a muchos gobiernos será la de las urnas.

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Falta el perro de la coleta

Pero que guapos vais a estar las dos con el mono de butanero

en Guantánamo

LA ESPAÑA PROFUNDA

PERSONAJES DE LA ESPAÑA PROFUNDA

   Cristina Ortiz Rodríguez (19 March 1964 – 9 November 2016), better known as La Veneno (“Poison”), was a Spanish transsexual vedette, singer and actress. She is better known for appearing in the late-night talk shows Esta noche cruzamos el Mississippi and La sonrisa del pelícano, broadcast between 1996–97 and hosted by journalist Pepe Navarro.

La Veneno, fue una vedette transgénero, cantante y actriz española, conocida por intervenir en los programas televisivos de entretenimiento nocturno (late night) Esta noche cruzamos el Mississippi y La sonrisa del pelícano, emitidos en España entre 1996 y 1997 , ambos presentados por el periodista Pepe Navarro.

 

Infancia y juventud en Adra

Hija de José María Ortiz López (Cherín, 1930) y María Jesús Rodríguez Rivera (Adra, 18 de enero de 1932), nació en 1964 en el seno de una familia de clase media de seis hermanos (María José, Rafael, María Trinidad, José Antonio, Francisco y María Belén) en el pueblo de Adra (provincia de Almería).​ Desde muy pequeña, Joselito (como le llamaba todo el mundo) se dio cuenta de que era diferente a los demás chicos y una vez en la adolescencia descubrió que era transgénero. Tal y como ella relató, sufrió agresiones y malos tratos por parte de familiares y vecinos del pueblo durante varios años porque no aceptaban su identidad de género.

Desde temprana edad mostró dotes en la moda, diseñando ella misma toda su ropa (tanto en la época de chico como todos y cada uno de los vestidos que mostrará años después en televisión). Esto supuso una revolución en Adra al dedicarse a hacer pequeños pases de modelo a los que acudían muchos ciudadanos.

Cristina siempre destacó por su gran atractivo y buen físico, y todavía como hombre fue galardonada con el título Míster Andalucía en 1989 a la edad de 24 años.

Sus comienzos en Madrid

En 1990 comenzó a vestirse con ropa femenina a escondidas de su familia y en 1991 decidió marcharse a vivir a Madrid. Su nueva vida dio comienzo en enero de 1992, cuando ya como Cristina inició su proceso de transición. Trabajó ejerciendo la prostitución habituando las zonas del Parque del Oeste y el Paseo del Pintor Rosales. Fue en esta época, a principios de los años noventa, cuando la crisis del VIH golpeó, acabando con la vida de numerosas amigas y compañeras de trabajo de Cristina.

Una imagen de archivo de Cristina Ortíz Rodríguez, La Veneno.

Salto a la fama

Su primera aparición televisiva fue aún como José Antonio en 1991, al acudir al programa Vivan los novios de Telecinco, donde ganó un viaje a Tailandia.

Ya empezado su proceso de transición, continuó ejerciendo la prostitución hasta comenzar a trabajar con Pepe Navarro en 1996. El presentador realizaba un reportaje sobre travestís cuando la descubrió y decidió contratarla para su programa de máxima audiencia, Esta noche cruzamos el Mississippi , de Telecinco, programa nocturno donde se convirtió en colaboradora habitual con dos participaciones semanales. Su salto a la fama fue casi inmediato y logró subir la audiencia a casi ocho millones de personas. Posteriormente, participó en el programa La sonrisa del pelícano (1997), en Antena 3, con el mismo formato televisivo.

Grabó dos singles, Veneno pa’ tu piel y El rap de La Veneno, y obtuvo varios contratos, gracias a los cuales se convirtió en vedette y show-woman. La Veneno estuvo de gira por numerosos pueblos de España, donde hizo actuaciones, galas y acudió a diversos clubs, discotecas y festivales del momento. Llegó a conocer artistas internacionales como el cantante y actor puertorriqueño Ricky Martin. Cristina también desfiló como modelo de Antonio Alvarado.

En diciembre de 1997 finalizó el programa, tras lo cual trabajó durante un mes en Buenos Aires para un canal de televisión. Posteriormente regresó a España, donde hizo estelares apariciones en otros programas de televisión como: Todo depende (con Jordi González) de Telemadrid y Mírame de Antena 3, entre otros.

Existió un proyecto con intención de hacer una película sobre su vida, donde ella sería la protagonista, pero al final no prosperó. Sin embargo, llegó a hacer cine, debido a que actuó como protagonista en dos películas pornográficas: El secreto de la Veneno y La venganza de la Veneno, dirigidas por Antonio Marcos. Anteriormente fue protagonista en varias revistas como Primera Línea o Lib Internacional. En 1997, Cristina actuó en seis episodios de la serie En plena forma, de Alfredo Landa.

Estancia en prisión

Cristina estuvo envuelta en una estafa al seguro de un piso, denunciada por su ex-pareja Andrea Petruzzelli. Fue acusada de prender fuego a su piso de manera voluntaria con intención de cobrar el seguro, fue juzgada y condenada a tres años de prisión, desde 2003 a 2006. Ingresó en una prisión masculina en abril de 2003 a los 39 años.

Regreso a los medios

En el año 2006, tras su salida de prisión a los 41 años con 122 kilos de peso y cierto deterioro físico, Cristina volvió a aparecer en los medios alegando que su paso por la cárcel había sido infernal, ya que había sufrido violaciones y maltrato por parte de los funcionarios de prisiones, declaraciones que le costaron una denuncia por parte de Instituciones Penitenciarias.​ A raíz de esta irrupción mediática, La Veneno volvió a ser un personaje televisivo del corazón, participando en varias tertulias en DEC, junto con personajes televisivos como Nova Bastante, Marisol Peñafiel, etc.

En octubre de 2010 se le propuso un reto en DEC, el cual consistió en que Cristina adelgazase hasta llegar a convertirse en la que fue hace años. En marzo de 2011, La Veneno reapareció en televisión con 35 kg menos de peso.

En febrero de 2012, La Veneno superó la bulimia que le hizo perder más de 20 kilos, aunque le dejó problemas psicológicos que agravaron las depresiones severas y crisis de ansiedad que sufría. El 10 de mayo de 2013 se recuperó y en el programa televisivo Sálvame Deluxe de Telecinco, mostró a toda la audiencia su último novio, de 23 años, y anunció que su libro Ni puta, ni santa (Las memorias de La Veneno) estaría a la venta semanas más tarde. El libro, en un principio iba a ser lanzado en 2007, pero no encontró editorial dispuesta a publicarlo. En agosto de ese mismo año, Cristina confesaba estar pasando por el peor momento de su vida. Su último novio, con quien llevaba tres años de relación, se fugó con todos sus ahorros, que superaban los 60.000 euros, con lo cual ella se quedaba solo con una reducida pensión no contributiva de 300€ por exclusión social y su piso en propiedad en las inmediaciones de la plaza de Cuzco en Madrid.

Ricky Martin: "I Wish My Kids Were Gay"

En 2013 fue contratada como una de las vedettes del espectáculo Que trabaje Rita. Desde finales de 2013 a 2014, La Veneno realizó apariciones estelares en algunos de los conciertos de la gira. En 2014 volvió a ingresar en la cárcel, esta vez en una femenina, donde permaneció reclusa durante ocho meses. En una entrevista Cristina llegó a decir que su segunda estancia en prisión no fue tan traumática como la primera y que incluso llegó a pasarlo bien.

En 2016, Cristina finalmente publicó un libro de sus memorias, ¡Digo! Ni puta, ni santa, las memorias de La Veneno, redactado por la periodista y escritora Valeria Vegas.​ Salió a la venta el 3 de octubre de 2016 y fue presentado en una exitosa firma de libros en Madrid. El libro se agotó en pedidos antes de salir a la venta y se llegó a distribuir hasta una cuarta edición. En este libro, La Veneno confesó que tuvo relaciones sexuales con famosos políticos y futbolistas,​ entre los que se encuentra un ex jugador del Real Madrid que responde a las siglas F.H./Guti/, para los amigos del Real Mandril.

Guti

Fallecimiento

El 9 de noviembre de 2016, aproximadamente un mes después de publicar su biografía, a las nueve de la mañana se comunicó en prensa su fallecimiento.​ El 5 de noviembre, Cristina fue encontrada por su novio tumbada en el sofá de su casa, el número 12 de la calle Tablada en el distrito madrileño de Tetuán,​ en muy mal estado, semi-inconsciente y con el cuerpo lleno de moratones y una gran brecha en la cabeza que le produjo un traumatismo craneoencefálico el cual requirió intervención quirúrgica, además de haber dejado manchas de sangre en el baño.​ Tras pedir su novio ayuda, una vecina llamó a una ambulancia, que la trasladó al Hospital Universitario La Paz. Allí fue operada de urgencia debido a un edema cerebral e inducida al estado de coma para evitar daños mayores. Posteriormente permaneció ingresada en la UCI.

Al mismo tiempo que su estado empeoraba, fuentes de su entorno especularon que la causa del supuesto accidente podría deberse a un ajuste de cuentas, debido a la información reflejada en su biografía publicada escasas semanas atrás, en la que se revelaban las iniciales J.B y M.M referidas a importantes personalidades de España,​ con las que afirmaba haber mantenido relaciones sexuales durante la etapa en la que ejercía la prostitución.

Algunos venían en coches con cristales tintados. Me he acostado con gente que con un dedo mueve España. Yo se lo contaba a mi madre y me advertía: “Ni se te ocurra dar su nombre”. Me han ofrecido millones para que los dijese pero fue gente tan importante, que si lo hago, no llego viva a la puerta de mi casa. De dos tiros me han quitado de en medio.

El 14 de de octubre de 2016, durante su última intervención televisiva en el programa Sálvame Deluxe, confirmó haber recibido amenazas de muerte por la publicación de su biografía. El día 11 de noviembre de 2016 tenía contratado someterse a un polígrafo en el mismo programa de la cadena Telecinco.

Las primeras investigaciones policiales consideraron que se habría tratado de un accidente doméstico, aunque también se contempló la posibilidad del suicidio, ya que según afirmó su pareja, la encontró con una bebida alcohólica y pastillas de ansiolíticos, las cuales llevaba consumiendo desde la juventud por problemas nerviosos.​ El día después de su muerte, se le realizó una primera autopsia en el Instituto Anatómico Forense de Madrid donde se dictaminó que murió a causa de una caída en el baño provocada por la ingesta masiva de pastillas (Trankimazin) y alcohol. Fueron halladas cinco cajas de pastillas y una botella de un litro de whisky vacías. Se concluyó en primera instancia, que Cristina habría muerto de forma accidental.

El 12 de noviembre se paralizó su entierro en Adra por orden judicial, para proceder a realizar una segunda autopsia e intentar esclarecer la investigación sobre las causas de su muerte, esta segunda autopsia terminó por confirmar que la muerte fue accidental.

Un mes después de su fallecimiento, el cuerpo de Cristina permanecía en el depósito de cadáveres del Anatómico Forense esperando a que su familia lo retirase. Una deuda de más de 10.000 euros fue acumulada a nombre de su familia por conservar el cuerpo de la artista refrigerado en el centro. El cadáver de La Veneno fue finalmente incinerado en el Cementerio de La Almudena el día 21 de diciembre de 2016 tras recibir el permiso el Tanatorio Norte de Madrid por parte de su madre, María Jesús, y de dos de sus hermanos.

Sus cenizas descansan la mitad en el Parque del Oeste y la otra mitad en el pueblo de Adra.

En 2017 la familia intentó reabrir el caso para demostrar que fue asesinada.​ Ese mismo año, una asociación LGBT inició una campaña para nombrar una calle del barrio madrileño de Chueca en su honor.​Finalmente, La Veneno obtuvo una placa en su memoria en el Parque del Oeste de Madrid.